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Mostrando las entradas etiquetadas como universo

Papeles de recienvenido y continuación de la nada, por Macedonio Fernández. Extractos y anotaciones al margen.

(Otra cosa que los más ancianos del país no recuerdan es que yo haya sido visto con dinero algún día en ese mismo intervalo; pero eso lo diré más adelante, cuando otro hecho excepcional requiera el énfasis de una referencia a cosa no acaecida en cuarenta años. Esos intervalos de 40 años tan cómodos se encuentran en cualquier localidad, a menos que hayan sido recientemente atropellados por una locomotora y que todavía el ayuntamiento local no haya iniciado su reconstrucción. Es muy conveniente que una vez registrado un terremoto y puestos hacia afuera sus bolsillos, se le coloque en el departamento contiguo al de intervalos de 40 años y al de las temperaturas más revisadas y registradas, y que estos tres locales estén siempre a la izquierda y a breve distancia de la Estación de tren, que es el lugar donde se elevan las tarifas, con amplia facilidad para descarrilamientos a la derecha. Un poco más allá… todo viajero que no se haya quedado en su casa debe saber distinguir el lugar denomin...

Tao Te Ching

  Hace unos días llegué de un viaje y me encontré con que el Tao Te Ching que había encargado estaba esperándome entre los estantes de la librería. Hacía casi un año que quería leerlo, cuando me conquistó el concepto del Dō (道) , el eterno camino del aprendiz de un arte. De un arte, y de la vida, o de lo que sea. Ya sean las culturas híbridas de Canclini, la reflexión de Travolta (de que todo lo que conocemos está en camino a otra parte) en Phenomenon, o la capacidad de Ricardo Arjona para recibirse de aprendiz en todo, me ha conquistado la noción de que no existe lo estático, de que no existen los finales ni las metas, de que no existe lo puro e individual, sino que todo es una gran masa que es ella misma desde y para siempre, cada día ella misma, igual, pero en constante transformación, en inevitable transformación. Creo que esa es la idea del Tao, o al menos esa es la manera en que la interpreto, y como nuestros sistemas sensoriales e intelectuales son ambos igualmente capricho...

El Paradigma del Lenguaje

  Hola.   Este es un video acerca de cómo los humanos "vemos" el mundo.   Una vez vi en un documental un experimento que comparaba la capacidad memorística de monos con la de humanos: a los individuos de ambas especies se les mostraban una serie de rostros, y al cabo de un tiempo, se les mostraba otra serie de rostros, y debían indicar qué rostro habían visto antes y qué rostro no habían visto (por supuesto, se lograba que los monos hicieran esto a través de una recompensa alimenticia). Los monos recordaban muchos más rostros que los humanos. ¿Cuál era la explicación? Pues que los monos guardan en su cerebro la información 'real', por decirlo de alguna manera, fotográfica, y en cambio los humanos convertían gran parte de esa información fotográfica en información linguística antes de guardarla. Por ejemplo, en lugar de recordar la imagen de una nariz puntiaguda sobre un labio torcido, resumían la información en palabras "nariz puntiaguda", "labio tor...

La Ley Fundamental

  Me acabo de dar cuenta. Con frecuencia creía que el amor era algo normal, algo que recorría el Cosmos y la Tierra como un átomo de hidrógeno o un electrón cargado, que lo hacía funcionar todo, que era lo que respiraban desde los astros hasta las células, pero ahora me doy cuenta de que si existe algo sobrenatural, o antinatural, algo que no es propio del Universo, de la naturaleza, y por lo tanto tampoco del ser humano, es el amor.   Es que, ¿en qué cabeza cabe una idea como el amor, en medio de un universo en el que nada nuevo puede aparecer y nada viejo puede desaparecer, en el que no existe una acción sin una reacción, en el que las partículas dejan un cuerpo sólo para ir a otro? El mundo es un “ojo por ojo, diente por diente”, desde las órbitas planetarias hasta cualquier acuerdo económico cotidiano, desde la cadena alimenticia hasta una relación de pareja entre adolescentes. No es venganza, no es justicia, no es malo, no es bueno, es Intercambio, o como lo llamarían en...

Máquinas de no-tiempo

  Antes veía a las cámaras fotográficas como pequeñas máquinas del tiempo, capaces de hacernos viajar al pasado de una manera tan eficaz como la de cualquier máquina de ciencia ficción (aunque ciertamente no de una forma tan dramática), más allá de que no podamos cambiar lo que sucedió (que nuestros recuerdos se alteren por falta de atención o interés, no es un verdadero cambio en los hechos… ¿o sí?). Sin embargo, hoy, observando una fotografía en la que mis hermanos y yo somos sólo unos niños que aún no han podido ni terminar la escuela, cambié de parecer, y me di cuenta de que en realidad se trata de máquinas de no-tiempo; todo lo contrario. El mundo encerrado en las fotografías es un mundo al cual se le ha eliminado el tiempo, y por lo tanto, no se puede acceder ni salir de él, no se puede cambiarlo, nada puede transformarse o moverse. Así es como sería también nuestro mundo sin esa cuarta dimensión temporal cuya existencia algunos nos negamos a aceptar; lleno de espacio, lleno ...