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Mostrando las entradas etiquetadas como roland barthes

El placer del texto y lección inaugural. Roland Barthes. Extractos y comentarios al margen.

El placer del texto y lección inaugural Roland Barthes Traducción: Nicolás Rosa y Oscar Terán Siglo xxi editores: Buenos Aires. 2014 Obra original: Le plaisir du texte, 1978 [Á: “lácteo” como sinónimo de “infantil”.] ¿El lugar más erótico de un cuerpo está acaso allí donde la vestimenta se abre? En la perversión (que es el régimen del placer textual) no hay “zonas erógenas” (expresión por otra parte bastante inoportuna); es la intermitencia, como bien lo ha dicho el psicoanálisis, la que es erótica: la de la piel que centellea entre dos piezas (el pantalón y el pulóver), entre dos bordes (la camisa entreabierta, el guante y la manga); es ese centelleo el que seduce, o mejor: la puesta en escena de una aparición-desaparición. [18] Texto de goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone e...

El susurro del lenguaje. Roland Barthes.

Roland Barthes. El susurro del lenguaje. (Original: 1984). 2009. Traducido por C. Fernández Medrano. Paidós. Barcelona. [Á: Un ensayo que pretende tratar científicamente (metalenguaje) la obra de Macedonio Fernández o de Alejandra Pizarnik , debe ser tan literario como la novela del primero y como los poemas de la segunda. Si no es así: ¿es un engaño? ¿Tal vez un malogro de tiempo?] Toda enunciación supone su propio sujeto, ya se exprese el tal sujeto de manera aparentemente directa, diciendo yo, o indirecta, designándose como él, o de ninguna manera, recurriendo a giros impersonales; todas ellas son trucos puramente gramaticales, en las que tan sólo varía la manera como el sujeto se constituye en el interior del discurso, es decir, la manera como se entrega, teatral o fantasmáticamente, a los otros; así pues, todas ellas designan formas del imaginario. Entre todas esas formas, la más capciosa es la forma privativa, que es precisamente la que ordinariamente se practica en el discurso ...

Refracción a favor del libre remodelaje del lenguaje heredado, desde Roland Barthes

Creo fervientemente (por añadirle dramatismo a la cuestión) en escribir masomeno en lugar de “más o menos”, y nomás (o nomá ) en lugar de “no más”. Y suponiendo que se necesita una razón, una justificación para creer en algo, agrego que lo hago porque las personas evangelizadoras de la ortografía me resultan tan molestosas como las evangelizadoras de Cristo, del veganismo, del ejercicio saludable, de la marihuana, de la vida inversora, de la vida viajera, del sueño americano, del progreso, etc. En toda evangelización, en todo simulacro de soy feliz así y quiero que vos también seas feliz así , hay una cuota de violencia que no estoy dispuesto a pagar, ni por el bien de una sola persona ni por el bien de toda la humanidad (que es algo que no existe como tal, y que si existe, se trata sólo de alguna agrupación desoxirribonucleica a la que poco le interesa la felicidad, o incluso seguir estando en el planeta o desaparecer por completo) (además, eso de lo que es bueno y lo que es malo…...