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Mostrando las entradas etiquetadas como emociones

´La sabiduría de los psicópatas, por Kevin Dutton. Extractos y comentarios al margen.

 La sabiduría de los psicópatas. Kevin Dutton. Barcelona: Editorial Planeta. 2013 (Edición original: 2012). Traducción: Ana Herrera Ferrer. La mente es un lugar propio, y en sí misma puede ser un cielo en el infierno, o un infierno en el cielo. [7] [citando a John Milton] ―Dicen que los seres humanos desarrollamos el miedo como mecanismo de supervivencia para protegernos de los depredadores ―me dijo una vez―. Pero no se ven muchos tigres de dientes de sable merodeando por Elephant y Castle, ¿verdad, chico? [12] En la época de nuestros antepasados, los individuos exageradamente vigilantes ante las amenazas pudieron haber resultado decisivos, según sugieren los biólogos evolucionistas, en la lucha contra los predadores, y desde ese punto de vista, la ansiedad indudablemente debió de servir como una ventaja adaptativa considerable. Cuanto más sensible eras a los roces que se oían entre la maleza, más probable era que te mantuvieses vivo tú, tu familia y los miembros de tu grupo extens...

El momento de decir 'adiós'

  Cuando llega el momento de decir ‘adiós’, los años que encendieron la Luna y el Sol se licuan en lo profundo y salen a flote en los ojos, donde danzan para celebrar y devolver la belleza que han recibido.   Cuando llega el momento de decir ‘adiós’, el verano se hace invierno y el invierno se hace verano, porque la Tierra sigue girando incluso cuando todo está en silencio y quietud.   Cuando llega el momento de decir ‘adiós’, nos convertimos en un piano callado en medio de la sala que el público ya ha abandonado, mientras el último reflector recalentado dibuja las pelusas del aire y la sombra debajo de nosotros. Las teclas no se mueven, pero las cuerdas aún vibran en el interior, murmurando algo indecible. Se apaga la luz hasta la próxima función.   Cuando llega el momento de decir ‘adiós’, cabe en nuestros pulmones todo el viento que sopló, y no hay suspiro que deshinche los recuerdos o la nostalgia.   Cuando llega el momento de decir ‘adiós’, un abra...

Evanescencia

  Se conocieron en el verde del pasto, en medio de recuerdos que la noche inventó. Sus ojos dudosos jamás se llenaron de tantas  certezas, y se acercaron a paso rápido para envolverse en los brazos del otro. La piel jamás había sido tan útil como a la hora de convivir con aquella calidez. Sus pies se levantaron y dieron vueltas en el aire, sin despegarse jamás de sus brazos, de su cintura, de su pecho. La risa de ambos hacía vibrar la atmósfera y la llenaba de belleza simple que cuesta comprender. En la cercanía de sus ojos todo parecía difuminarse. Su sonrisa a centímetros resplandecía como envuelta en calor o como atrapada por sueños prontos a desaparecer. Qué maravillosos sus cabellos, qué maravillosos sus dedos jugando en el castaño a perderse y a encontrarse, y qué sublime el andar de los haces solares por su piel, saltando delicadamente desde sus bellos casi siempre imperceptibles. Qué misteriosas las líneas de su rostro, capaces de atraer memorias jamás vividas, y de...