El que tiene sed Abelardo Castillo Buenos Aires: Booket. 2012 Obra original: 1985 Escribió sobre su cobardía y su egoísmo, y era consciente incluso del egoísmo y la cobardía que significaba la liberación de escribirlo. [37] No habría más que abandonarse y aceptar las pueriles, hermosas, inocentes cosas de la vida, atarse a la vida y dedicarse a crecer y multiplicarse, ni hace falta amar, basta un poco de alegría. Yo sé que pude eso y no lo quiero, y ahora, aunque lo quisiera, ya no podría, porque también sé que algo hice, o sucedió algo, que me volvió desdichado, ya termino, algo que me dejó sin alegría para compartir con nadie. [38] … y lo que ató esa vez en esta tierra le será atado en algún Cielo … [51] Buenos Aires era una fiesta. Venía un tipo y te mordía la oreja y eso se llamaba happening. [58] Debo visitar un lugar, un jardín… ¿Has visto un pinzón alguna vez? Yo tampoco, pero allí hay pinzones, toda clase de pájaros y flores. Oropéndolas, catleyas, tamarindos, suimangas, tanágr...
Desde el verano de 1996