Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como suicidio

Museo de la novela de la Eterna. Macedonio Fernández. Extractos y comentarios al margen.

Museo de la novela de la eterna (primera novela buena). Macedonio Fernández (1874-1952) Buenos Aires: Corregidor. 2015. Obra original: (publicación póstuma) 1967 Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida Nada. Y comenzó. Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan; o no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo. [13] Otra inexistencia a la que se ha dado vida por óperas, novelas, poemas, es: el amor no correspondido, suceso que nunca ha ocurrido (siendo verdadero amor). Innumerables cosas que no existen se han inventado: hay todo otro mundo de inexistencias (la subconciencia, el deber, la cenestesia, mucho “Dios” de las “religiones”); déjeseme tener una sola ine...

Prohibido suicidarse en primavera. Alejandro Casona. Extractos y comentarios al margen.

Alejandro Casona. Prohibido Suicidarse en Primavera (1937). Salim Ediciones 2016. “¡Ah, morir es hermoso, pero matarse!...” [p14] “DAMA: ¿Otro desesperado? ¡Qué pena, tan joven…! ¿Algún desengaño de amor? DOCTOR: Así parece. DAMA: ¡Pero si es un niño! De todos modos, dichoso él. ¡Si yo tuviera al menos una historia de amor para recordar! (Sale.) HANS: Y así todos. Mucho llanto, mucha tristeza poética; pero matar no se mata ninguno. DOCTOR: Esperemos, Hans.” [p16] “Pero yo, que he vivido siempre sola, ¡no quería morir sola también! ¿Lo entiende ahora? Pensé que en este refugio encontraría otros desdichados dispuestos a morir, y que alguno me tendería su mano… Y llegué a soñar felizmente con esta locura de morir abrazada a alguien; de entrar al fin en una vida nueva por un compañero de viaje.” [p19] “Entonces comprendí mi tremenda equivocación; venía huyendo de la soledad… y la muerte es la soledad absoluta.” [p19] “FERNANDO: ¿Tierra firme? [p20] CHOLE: ¡Y qué tierra! Montañas con sol y ...