Ray Bradbury. Fahrenheit 451. Traducción: Alfredo Crespo. Original: 1993. Buenos Aires: Debolsillo, 2016. “tengo diecisiete años y estoy loca. Mi tío dice que ambas cosas van siempre juntas.” [p17] “El torrente sanguíneo de aquella mujer era nuevo y parecía haberla cambiado. Sus mejillas estaban muy sonrojadas y sus labios parecían frescos y llenos de color, suaves y tranquilos. Allí había la sangre de otra persona. Si hubiera también la carne, el cerebro y la memoria de otro… Si hubiesen podido llevarse su cerebro a la lavandería, para vaciarle los bolsillos y limpiarlo a fondo, devolviéndolo como nuevo a la mañana siguiente… Si…” [p26] “―¿A qué te dedicas? ¿A andar por ahí probándolo todo una vez? ―inquirió Montag. ―A veces, dos.” [p31] “―¿Qué llevas ahí? ―Creo que es el último diente de león de este año. Me parecía imposible encontrar uno en el césped, tan avanzada la temporada. ¿No ha oído decir eso de frotárselo contra la barbilla? Mire. Clarisse se tocó la barbilla con la flor, r...
Desde el verano de 1996