Ir al contenido principal

Escapar de las Ilusiones

  Era de noche. La luz que se dispersaba por el lugar era lo suficientemente tenue como para decir que estaba oscuro. Caminábamos por un largo pasillo, atravesando portal tras portal, esperando llegar a aquel sitio.
  ―A ver ―me dijo ella, que caminaba muy cerca de mí, y de pronto pude sentir un delicado roce que se deslizó por los espacios de entre mis dedos. Eran los suyos, que acariciaban mi piel casi sin querer, y se aferraban a mi mano, apretándola sin ninguna clase de violencia o brusquedad.
  Sentía con suavidad, calidez y claridad cada uno de sus dedos entre los míos; su pulgar sosteniendo el dorso de mi mano y las yemas de sus otros dedos besando mis palmas. Las manos de ambos se habían vuelto una a la altura de sus caderas.
  Me encantaba esa sensación, la irreal beldad por la que estaba rociado el momento, pero pronto miré hacia abajo con tristeza, sabiendo que aquella palabra, “irreal”, no había llegado de casualidad a mi mente. Entonces vi cómo se mecían nuestras manos entre los dos, y pensé en si decírselo o no, si suplicarle que no me diera falsas esperanzas o no, hasta que finalmente lo hice. Ella me miró desde sus enigmáticas pupilas como si hubiese dicho la frase más extraña jamás pronunciada en el mundo, o la oración con menos coherencia de la historia.
  ―¿De qué estás hablando? ―respondió con aquella voz que mis recuerdos jamás logran reconstruir con éxito, pues es más encantadora de lo que puedo explicar o comprender, y sujetó con un poco más de fuerza mi mano, por si tenía la intención de irme a algún otro lugar, alejarme.
  Yo suspiré, tal vez un poco más triste que antes, porque reconocía la irrealidad en sus palabras, lo efímero en el roce de sus dedos con los míos, la falsedad en el aroma que se deslizaba desde sus cabellos hasta lo profundo de mi pecho luego de pasar por mi nariz, lo utópico de aquel amor fantástico que pretendía regalarme en cuestión de segundos, y porque sabía que yo estaba ahí sólo porque no podía escapar de mis propias ilusiones.

Agosto de 2013

Comentarios

Entradas populares de este blog

Refracción no ficcional desde una frase de Elvira Sastre

Procedo a explicar por qué la frase “No vuela quien tiene alas, sino quien tiene un cielo”, de Elvira Sastre, se me presenta como genial (o sea muy linda): Volar es un verbo que connota, más que proezas, sueños, riesgos, la pequeña y dulce valentía de saltar (que sí, siempre es pequeña: ¿cuánto podemos saltar los humanos no entrenados para los juegos olímpicos? ¿un metro de alto?  ¿dos metros o dos metros y medio de largo?), gesto humilde que deviene admirable y astronómico dependiendo el acantilado o la catarata o el planeta del que se salta. En fin, podemos decir que volar es vivir la vida que se sueña, al inalcance de los tontos, que tienen mucha pero mucha masa y entonces la gravedad recae fuertemente sobre ellos, y suelen ser los que tienen gomeras y nuestros propios miedos. Las alas , por su parte, son la posibilidad de volar. Son algo mucho más pragmático, casi un mérito corporal, que vale solo en la medida en que funcionan y sirven para volar. ¿Cuánto se admiran las ...

Los caminos de la libertad. Jean Paul Sartre. Frases y comentarios al margen.

Los caminos de la libertad. 1 La edad de la razón Jean-Paul Sartre Traducción: Manuel R. Cardoso Buenos Aires: La Página, 2005 Obra original: 1945 … las palabras no le duraban mucho más de una estación … [13] … a todo le falta sombra. [13] ―Conocerme no me interesa tanto ―dijo sencillamente. ―Lo sé ―dijo Marcela―, pero eso no es un objetivo, es un medio. Es para liberarte de ti mismo, mirarte, juzgarte; ésa es tu actitud preferida. Cuando te miras, te figuras que no eres tú lo que miras, que tú no eres nada. En el fondo, tu ideal es ése: no ser nada. ―No ser nada ―repitió lentamente Mateo―. No. No es eso. Escucha: yo… yo querría apoyarme sólo en mí mismo. ―Sí. Ser libre. Totalmente libre. Ese es tu vicio. ―Eso no es un vicio ―dijo Mateo―. Es… ¿Qué otra cosa quieres que haga? [14] Ivich no pensaba jamás en los ausentes. [20] … al destruir esta vida, lo mismo que al crearla, no habré sabido lo que hacía. [21] [Á: Lo inimaginable de las consecuencias, del entrelazamiento de sucesos] … es ...

Ataque 77 - Arranca corazones (Ukelele Cover)

  Hola.   Ataque 77 es una banda que no conozco, pero este es uno de sus más grandes "hits", si no es que es el más grande ("grande" hace referencia a "famoso"). Como sea, la cuestión es que estaba muy de moda cuando yo estaba en mis últimos años de primaria, y la pasaban bastante por los canales de música (desde hace años que ya no miro esos canales). Sin embargo, esta no es una de esas canciones que termina gustándote porque las escuchás en tu casa, las escuchás en el colegio, las escuchás por las calles, las escuchás en la casa de tu primo y las escuchás hasta mientras cagás porque alguien pasa por la ventana reproduciéndola con su celular. No, esta canción siempre me gustó. No como para decir "oh, amo esa canción", y ni siquiera como para decir" me gusta mucho esa canción", pero me gusta. No sé, algo me conectó a ella desde niño, y aunque creo que esa conexión ya no está, quedó el recuerdo.